Eurovisión: la gran final


Ejem.

Eurovisión: La gran final (21:00, TVE HD)

Tras las dos semis, el concurso alcanza su clímax con la final de esta noche, en la que entrarán los «Big Five» -los seis países clasificados de oficio por poner pasta- más el ganador del año pasado. Veamos sus aportaciones:

1. Reino Unido. Engelbert Humperdinck Canción: Love Will Set You Free. Categoría: Vieja Gloria. Arnold Dorsey es un inglés rancio de los buenos, nacido hace 76 años nada menos que en La India, hijo de un oficial del ejército imperial. Cuando se cambió el nombre para dedicarse a la canción pensó que, ya puesto, para qué iba a escoger algo sencillo, y se puso Engelbert Humperdinck. Bajo este nome de guerre alcanzó en tiempos de nuestros padres y abuelos éxitos notables como Release Me y Spanish Eyes, siendo una especie de alternativa británica a Frank Sinatra. El Reino Unido lo envía a Eurovisión en un nuevo intento de ganar con un peso pesado, pero su balada carece totalmente de la entidad necesaria. Esperemos que al menos no quede muy baja para no humillar al vejete.

2. Francia. Anggun. Canción: Echo (You And I). Categoría: Pibonaco con tema bailable. En realidad la Anggun ésta es indonesia, aunque se nacionalizó francesa hace 15 años. Su principal característica es que, pese a tener 38 tacos (es de mi quinta) está no buena, sino lo siguiente. El vídeo de la canción es de lo más curioso, mostrando una especie de fábrica de soldaditos perfectos donde ella es la jefa y se los folla a todos (o así lo interpreto yo). La cancioncita no está mal, y combinada con el cuerpo serrano de Anggun incluso puede ganar a la pedorra de Suecia. Este tema sale justo después del de la chipriota, así que si queréis sacaros la chorra ése es el momento.

3. Italia. Nina Zilli. Canción: L’Amore È Femmina (Out Of Love). Categoría: Tía con voz. La zorrita italiana es una especie de Amy Winhouse sin drojas (supongo), no desagradable a la vista. Su tema puede catalogarse de soul pop (?), y se deja escuchar sin mayor sobresalto. Imagino que saldrá con un grupo de zorritos, y si hacen una coreografía homologable el número puede quedar bien. De todos modos, sus opciones son escasas.

4. Azerbaiyán. Sabina Babayeva. Canción: When The Music Dies. Categoría: Jamona atorrante. La sorpresiva victoria de Azerbaiyán el año pasado significa que, aunque pasen a la final de forma seguramente injusta, sólo tendremos este temita una vez. La srta. Babayeva confirma que en Azerbayán hay algunas chavalas de muy buen ver, pero dan ganas de cambiar el reglamento para vetar definitivamente estas baladas petardas.

5. España. Pastora Soler. Canción: Quédate conmigo. Categoría: MILF con canción ligera. Hay mucha polémica sobre el físico de Pastora Soler (Pilar Sánchez para los amigos), especialmente por su boca. Sin embargo, yo la he visto en reportajes de cuerpo entero y os aseguro que es una MILF en toda regla, a la que se le puede sacar mucho partido con el vestuario adecuado. He leído alguna opinión muy voluntarista, diciendo que llevamos un temazo incluso con opciones de ganar. La realidad es que otros años hemos ido con pseudocanciones infames, y éste con una homologable, pero para ganar tendríamos que vivir en un universo alternativo. No obstante, Pastora cae bien, y hasta ha tenido las narices de confesar que en TVE le han pedido que no gane.

6. Alemania. Roman Lob. Canción: Standing Still. Categoría: niñato. Tras mandar dos años seguidos a Lena Meyer y ganar el primero de ellos, Alemania prueba ahora con una especie de versión masculina, defendiendo una canción anodina que no podría ganar ni aunque se drogara a todo el jurado a y a millones de Eurofans. Para eso haber mandado otra vez a Lena, que ahora se ha vuelto rubia y casi no se notaría.

Pues eso es lo que hay. Eliminadas las dos mejores canciones (San Marino y Georgia), voy con la francesa, que está mil veces más buena que la sueca y tiene una canción ligeramente mejor (de las viejas rusas mejor no hablar). De todos modos, en Eurovisión desde hace mucho tiempo lo de menos es el resultado; igual cuando empiecen a juntar varios micropaíses en un solo bloque de votos volvemos a ver votaciones medio serias. Por cierto, el otro día oí a una en Libertad Digital TV quejarse de que Azerbaiyán era una dictadura islámica y que los periodistas desplazados a Bakú no habían defendido a sus colegas encarcelados por cuestionar el régimen. También criticaba la elección de los presentadores, «puestos a dedo por el gobierno».

Mi postura es ésta: los periodistas presos que se jodan. Eurovisión es sagrada, y ya habrá tiempo de criticar al anfitrión cuando acabe el festival. Y los presentadores están muy bien escogidos, sobre todo la morena bajita, que está para darle lo suyo y lo de su prima, que al fin y al cabo es lo que cuenta.
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Eurovisión, semifinal 2


Gaytana es del mismo centro de Kiev.

Aquí va el análisis de la segunda tanda de semifinalistas es Eurovisión, que se verán las caras hoy a partir de las nueve.

1. Serbia. Željko Joksimović. Canción: Nije Ljubav Stvar. Categoría: Pesao. La gran nación de Serbia queda en mal lugar con este vendedor de kebaps y su plomiza balada. Si hay un botón para abrir una trampilla en el escenario, que lo pulsen.

2. Macedonia. Kaliopi. Canción: Crno I Belo. Categoría: Tía rollo. Según su perfil de Eurovisión, esta mujer es la mayor estrella de la canción de Macedonia, y será verdad, pero eso tampoco me dice mucho. Básicamente se trata de una ex-yugoslava con un temita bastante olvidable. Ella tiene su morbillo, pero desde luego no va a ganar por el factor pibón.

3. Países Bajos. Joan Franka. Canción: You And Me. Categoría: Lerda con disfraz cutre. Una chavalina con un penacho de jefe indio y una guitarra. Me pregunto cómo serían los demás aspirantes de Holanda. Ya he dicho que por mí los participantes de Eurovisión pueden meterse las guitarras acústicas por el culo. Sale con un grupo de pedorras disfrazadas de Pocahontas que comparten el ridículo con ellas. Aparte de la chicha que puedan enseñar, número lamentable.

4. Malta. Kurt Calleja. Canción: This Is The Night. Categoría: Guaperas de todo a cien. No tengo muy claro cómo va esto de las micronaciones en Eurovisión. Por ejemplo, algunos años va Andorra, y ahora tenemos a Malta, que no recuerdo si estuvo el año pasado. Su representante se llama Kurt Calleja, que suena como a jefe de mara callejera, pero al parecer se dedica a cantar. El tema es genérico a más no poder, esperemos que al menos salga con buenas zorritas.

5. Bielorusia. Litesound. Canción: We Are The Heroes. Categoría: Boy Band. ¿Qué le añade el prefijo «Bielo» a «Rusia»? Ni idea, pero es un país y participa en Eurovisión. El año pasado mandaron a una zorrita muy poco reseñable, y esta vez han optado por un conjunto de guapetes con un tema rock. Llevan un traje relativamente molón y una batería con mampara, lo cual es un punto a favor. No están mal, pueden ser finalistas tranquilamente.

6. Portugal. Filipa Sousa. Canción: Vida Minha. Categoría: Fado insufrible. Portugal tiene demasiado interiorizado eso de los fados como canción nacional, y vuelven a castigarnos con uno. Cuando entiendan que la gente no quiere escuchar esa mierda pasarán de los zero points. Y eso que la tía, embutida en rojo, tiene hasta un pase.

7. Ucrania. Canción: Be My Guest. Categoría: Jamona étnica. Desde el «Shady Lady» de Ani Lorak, una de las actuaciones más memorables en la historia de Eurovisión, Ucrania está en el compromiso de mandar algo a la altura, pero por el momento no se han acercado. Esta vez mandan a una mulata muy cachonda que, pese a su exotismo, es 100% ucraniana. Se presenta con un tema bailable muy genérico, pero acorde con lo que se espera del festival. Está en la misma categoría que la canción de Chipre.

8. Bulgaria. Sofi Marinova. Canción: Love Unlimited. Categoría: Discotequera fea. Otro tema hecho con el Disco Theme Creator 3.0, aunque comparado con el de Portugal es la repanocha. La tía, feúcha y con las tetas caídas. Mal Bulgaria.

9. Elovenia. Eva Boto. Canción: Verjamem. Categoría: Balada prescindible. La zorrita eslovena es bastante guapa, pero ha viajado a Bakú con un tema difícil. Cuando las tipas que salen con ella le hacen coros la canción tiene su aquel, pero no deja de ser aburridilla. Next.

10. Croacia. Nina Badrić. Canción: Nebo. Categoría: Balada prescindible. Croacia mandó el año pasado a una Nina (con una de las pocas canciones potables del torneo), pero ésta es otra distinta, con una canción mucho peor. Al final el tema despega un poco, pero la verdad es que no vale gran cosa. La cantante, para un apretón y gracias.

11. Suecia. Loreen. Canción: Euphoria. Categoría: Chunda chunda bailable. Difícil distinguir esta canción de la chipriota y la ucraniana si no se presta bastante atención, aunque ésta seguramente es la más lograda. La tal Loreen quizá sea la sueca con menos tetas de la historia, lo que le resta bastantes puntos, aunque su estética oscura seguramente le granjee muchas simpatías entre la muchachada. El tema es machacón, pero tiene posibilidades.

12. Georgia. Anri Jokhadze. Canción: I’m A Joker. Categoría: Santón Pop. Por fin una aportación original. Mezclando sin dificultad los estilos de Tino Casal y Tom Jones, este Anri Jokhadze ofrece un tema de lo más simpático, muy movido y escuchable. Mi canción favorita de las que quedan en liza, pero con el «gran criterio» de los televotantes puede que ni llegue a la final.

13. Turquía. Can Bonomo. Canción: Love Me Back. Categoría: Grupete étnico. Digo étnico porque, aunque cantan en inglés, tienen una pinta bastante turca. ¿Será esto lo que rompe por ahí ahora? La canción no es nada del otro jueves, aunque acompañada de un buen chou puede quedar aparente en directo.

14. Estonia. Ott Lepland. Canción: Kuula. Categoría: Baladita coñazo con piano. El primo estonio de Dani Martín tira tres minutos de nuestra vida a la basura con una canción que aburre a las vacas. El tipo de tema que no queremos ver jamás en Eurovisión. Que le den por Kuula.

15. Eslovaquia. Max Jason Mai. Canción: Don’t Close Your Eyes. Categoría: Rocanrol. La única aportación puramente rockera de esta edición. Tampoco es que lo parta el tema, pero se deja escuchar, es un poco rollo Bon Jovi (dicho sin ánimo de insultar). El tipo al parecer es un triunfito eslovaco.

16. Noruega. Tooji. Canción: Stay. Categoría: Guaperas moruno. Noruega el año pasado mandó a una negra, y éste envían a un moro. Europa desfaise. Supongo que será para presumir de diversidad o algo. La canción, festivalera y tal. Se deja escuchar.

17. Bosnia Herzegovina. Maya Sar. Canción: Korake Ti Znam. Categoría: Tía rollo. La cantante es fea y la canción un peñazo. Al parecer la mujer está implicada en varias causas humanitarias y es una compositora célebre en toda la zona de los Balcanes, pero no creo que a nadie le importa. A mí no, desde luego.

18 Lituania. Donny Montell. Canción: Love Is Blind. Categoría: Jovenzuelo voluntarioso. La canción se llama «El amor es ciego», y el pollo sale con los ojos vendados, ése es su «gimmick». Luego se quita venda, hace una acrobacia y el tema se anima un poco, pero entra en los límites de lo tolerable por los pelos.

Pues yalo véis, tampoco hay demasiado nivel en esta segunda semi. Yo iré con el georgiano a muerte, esperemos que logre pasar. Lo más terrible del asunto es que TVE, que se harta de emitir mierda todo el año, no se va a dignar a ofrecer esta semifinal, por lo que sólo nos queda el feed de la web oficial de Eurovisión. ¡¡Golfos!! En este artículo le pegan un par de buenas tollinas a los de «el ente».
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Eurovision is here


La griega y el griego.

Una vez terminandas las competiciones intrascendentes como la Liga y la Champions, y en espera de las más instrascendentes aún (Copa y Urocopa), llega LA COMPETICIÓN por excelencia, es decir Eurovisión, el Festival más singular y divertido de todo el orbe. 42 son los países que lucharán por la gloria, compitiendo en dos semifinales y la gran final. Hoy se disputa la primera semifinal (21:00, TVE), con 18 participantes que analizo a continuación:

1. Montenegro. Rambo Amadeus. Canción: Euro Neuro. Categoría: Rapero friki. Una especie de Homer Simpson montado en burro, cantando un rap surrealista sobre la crisis en Europa o algo así. Aparte de uno de los nombres más gloriosos en la historia de Eurovisión, el tipo no tiene mucho a su favor, con una canción de nulo ritmo. Habrá que ver cómo la traslada al escenario.

2. Islandia. Greta Salóme & Jónsi. Canción: Never Forget. Categoría: Parejita cursi. Himno coñazo totalmente instrascendente. Ellos no son guapos ni interesantes, y saldrán con una violinista que tampoco aporta nada. Eliminación clara. Lo único remotamente de interés es el vídeo, en el que se vislumbra que vivir en Islandia tiene que ser un auténtico peñazo (nunca mejor dicho).

3. Grecia. Eleftheria Eleftheriou. Canción: Aphrodisiac. Categoría: Zorrita explosiva. Elefteria Eleftheriou (Elef Elef para los amigos) promete ser uno de los platos fuertes de la noche, básicamente porque está muy buena, mejorando con mucho la aportación griega del año pasado. La canción es simplona a más no poder, con el estribillo «Oh, oh, oh, oh – oh, oh, oh, oh» como punto álgido. Típico tema «picantón» de trascendencia cero y abundantes movimientos zorriles, que al menos no aburre. Debería pasar a la final.

4. Letonia. Anmary. Canción: Beautiful song. Categoría: Trío de petardas. Pues eso, tres zorritas letonas de bastante buen ver con una balada de usar y tirar. Si en la gala enseñan más carne que en el vídeo pueden pasar a la final. Si no, que les vayan dando.

5. Albania. Rona Nishliu. Canción: Suus. Categoría: Tía frígida. Albania aún no se ha recuperado de su durísima experiencia bajo el telón de acero y suele enviar representantes muy sobrios. En este caso, es una especie de srta. Rottenmeyer embutida en un traje liso rigurosamente negro,y atrapada en un poliedro del mismo color (?!) La canción es lenta, dramática y aburrida. Gran voz, pero estas cosas no se mandan a Eurovisión, así que fuera, por palizas.

6. Rumanía. Mandinga. Canción: Zaleilah. Categoría: Zorrita explosiva. Sí, esta tía se llama Mandinga, nombre totalmente desconcertante. La canción es todo un homenaje a la inmigración rumana en España, y está interpretada en nuestro idioma (o algo que se le parece). El mensaje es claro: estamos aquí para quedarnos. Bueno, si todas las rumanas que vienen son como ésta no me importa. La canción en sí, soportable y gracias.

7. Suiza. Sinplus. Canción: Unbreakable. Categoría: Grupete plasta. Un temilla pop-rock absolutamente reciclable. Me recuerda a otra cosa, pero no sé a qué. Esta canción refleja la preocupante situación del rock suizo. En el vídeo sale una zorrita vestida de secretaria bastante petable, si uno se toma la molestia de buscarla.

8. Bélgica. Iris. Canción: Would You?. Categoría: Zorrita modosa. Esta tía enseñando carne y con un tema movido podría ser algo digno de ver, pero con la balada insufrible que se marca y ese modelito no hay quien la aguante. Bah, belgas, qué se podía esperar. Ni siquiera canta en francés la muy golfa.

9. Finlandia. Pernilla Karlsson. Canción: När Jag Blundar. Categoría: Pelmaza. Finlandia manda a una especie de Amy Adams fea con un violoncelista y una bailarina vestida de Campanilla haciendo el pena. Destacar que canta en finlandés, ese idioma fascinante. El temita es un petardo importante. Bombardear.

10. Israel. Izabo. Canción: Time. Categoría: Grupo friki. Estética bastante indefinible la de estos Izabo, una especie de retro campestre, o argo. Se hacen rodear de artistas circenses con pinta de psicópatas. La canción se deja escuchar, con un animado estribillo en tonos altos. Destacar sobre todo el melonar de la teclista. Quizá no pasen, pero se puede decir que los judíos han cumplido en esta edición.

11. San Marino. Valentina Monetta. Canción: The Social Network Song (Oh Oh – Uh – Oh Oh). Categoría: Pop mega-pegadizo. Llamar país a San Marino es un poco como si se independizara Benidorm, pero bueno. Curiosamente, la italiana renegada ésta se presenta con uno de los platos fuertes del festival. La primera vez que escuché la canción me pareció bastante «bah», pero tiene varios puntos a su favor: es muy pegadiza, de un tema súper-actual como las redes sociales y con una letra picante sin ser muy borrica. La tía no es guapa, pero tiene un encanto de «vecina de al lado». Si se curran una buena presentación, incluso podría ganar el concurso.

12. Chipre. Ivi Adamou. Canción: La La Love. Categoría: Dance ultra-atorrante. Lo mejor de la canción de Chipre es el vídeo, un homenaje a Blancanieves, que ahora está tan de moda. La tía, que proviene de la parte griega de Chipre, tiene bastante morbo, pero la canción es absolutamente clónica de otros 100.000 temas bailables de los últimos 15 años. Si pasa, bien, y si no, también.

13. Dinamarca: Soluna Samay. Canción: Should’ve Known Better. Categoría: Pedorra folk. La golfa ésta ha tenido el morro de poner al principio de su vídeo el momento en que la escogían como representante en la TV danesa, como para restregar la derrota a los otros. Saldrá vestida de marinerito tocando la guitarra y aburriendo a todo quisqui. ¡¡Que a Eurovisión no se va con guitarra acústica, coño!! Y ni siquiera está follable.

14. Rusia. Buranovskiye Babushki. Canción: Party for everybody. Categoría: Aberración megafreak. Los rusos ya se están cachondeando del resto de participantes. Debido a la mayoría de países y micropaíses eslavos en el continente, Rusia parte siempre con ventaja, y se han cansado tanto de ganar, con canciones buenas y malas, que han mandado papertyper a estas viejas grotescas como para ponerse hándicap. Mucho me temo que habrá que aguantarlas también en la final. El sistema de votaciones tiene que cambiar de una vez y poner a los rusos en su sitio.

15. Hungría. Compact Disco. Canción: Sound Of Our Hearts. Categoría: Tío plasta. Hungría manda a un tío, o un grupo, no estoy seguro. El vídeo muestra a dos hombres idénticos que viven en la misma ciudad, sólo que uno es un ricacho y el otro pobre de solemnidad. Profundo, ¿no? La canción, bastante aburrida.

16. Austria. Trackshittaz. Canción: Woki Mit Deim Popo. Categoría: Raperos subnormales. Los representantes de Austria llevan por nombre Trackshittaz, y e interpretan emita bastante inclasificable con reminiscencias rap que por lo menos entretiene. Los chavales son simpáticos a su manera y a sus bailarinas se les ilumina el culo, así que si pasan a la final tampoco pasa nada.

17. Moldavia. Pasha Parfeny. Canción: Lăutar. Categoría: Grupito étnico. Moldavia existe, como Teruel. En vez de mandar a una jamona local a ver si había suerte, han enviado a un grupito con una especie de polka que no desagrada pero tampoco emociona. No resultan odiosos, lo que tiene cierto mérito en esta edición.

18. Irlanda. Jedward. Canción: Waterline. Categoría: Maricones acrobáticos. Los Jedward la armaron tan gorda en la edición anterior, donde perdieron injustamente ante la ñoñísima canción bielorrusa, que los irlandeses han decidido volver a probar con ellos. El tema es peor que el del año pasado, pero estos tipos saben montar un buen espectáculo. Deberían pasar a la final con facilidad.

En fin, ya véis que no hay mucho nivel en esta semi. La mitad de la gracia del festival está en la realización y en el escenario, así que esperemos que los bielorrusos puedan ofrecer un espectáculo digno del evento, o que al menos no se derrumbe el pabellón. Sobre el resultado, con que pase la de San Marino me doy por contento. Si fulminan a las momias rusas sería la guinda del pastel. Estaremos expectantes.
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Festival de Eurovisión 2011: Avance

Ya tenemos a los 43 participantes de la presente edición: 38 semifinalistas y los 5 finalistas fijos, todos recopilados en esta maravillosa página con perfiles de cada uno de ellos y el videoclip de su canción en alta definición. Una forma maravillosa de desperdiciar la mañana en la ofi si no tienes capado el yutub. Vamos a realizar un recorrido más o menos detallado, en el que opinaré sobre los participantes que me gustan más y menos.

Tremendamente llamativas son las dos representanes eslovacas, gemelas para más señas. Su nombre artísitco es “Twiins”, muy originales ellas. Obviamente su gran baza es el físico, pero tras el impacto de las fotos iniciales, imágenes más detalladas nos han revelado que tienen más bien cara de viejunas. Su canción, I’m still alive, es una balada de lo más ñoña, y por lo que he visto prefieren interpretarla en playback, lo que no es muy buen signo sobre sus capacidades vocales (para cantar, quiero decir). Eso sí, tienen alguna posibilidad de llegar a la final por lo currado de su imagen y porque bueno, a los organizadores siempre les gusta que el público se ponga palote En esta web podéis conocerlas mejor.

Shock: El país ganador del año pasado, Alemania, repite representante, la zorrita Lena. Supongo que a nadie se le había ocurrido nunca mandar al ganador de vuelta, y como no hay ninguna regla que lo impida, los germanos le han echado cara (aunque matizo que fue votada mediante SMSs). La canción de este año se llama “Taken by a stranger” (“Follada por un extraño”), y tiene sin duda tintes autobiográficos. Aunque la chavala sigue estando muy bien, el tema es absolutamente inbailable, antifestivalero y carente de fuerza, por lo que el batacazo va a ser de órdago. Carne de Bottom 10. Lena, no debiste forzar, ya tuviste demasiada suerte el año pasado. Mejor vuelve al soft porn, que es sin duda tu terreno.

Estonia: Su representante tiene el exótico nombre de Getter Jaani, y su temita se llama Rockefeller Street. La chavala es mona, pero la canción resulta bastante olvidable y la coreografía es anodina (eso sí, mejor que la española). Una de tantas que se quedarán en el camino a la final.

Algunos países mandan tíos. Bosnia y Herzegovina, que hace dos años se presentó con un tema de lo más divertido a cargo del original Pokusaj, manda para 2011 un grupetto inclasificable encabezado por un tal Dino Merlin. Su tema,  Love in rewind, es una especie de canción de campamento que no hay por dónde coger. Merecen ser machacados vilmente por no cumplir ni el mínimo de excentricidad.

La participante bielorusa es una tal Anastasya Vinnikova, que a juzgar por la foto que han pasado a la prensa es bastante guapilla. Puede explotar esa estética estudiantil. Ha habido bastantes dudas con el nombre definitivo de la canción, que finalmente se llamará  I love Belarus y se cantará en inglés. Pero la verdad es que, se llame como se llame, el tema es una patata y la chavala se mueve con la gracia de un pato mareao. No chance. Lo curioso es que este país escogió a su representante por jurado y admitía a participantes de todo el mundo, pero esto es lo mejor que han encontrado. Pues vaya.

Israel ha dado el gran pelotazo, recuperando para esta edición 2011 nada menos que a la ganadora del año 1998, la transexual Dana International. Por cierto, hay que ver lo cutre que era el festival en los 90, ¡¡ahora mola mil veces más!! Así, quizá por primera vez en la historia, el concurso va a contar con dos ganadores de ediciones anteriores, Dana International y Lena. La cancioncilla, llamada Ding Dong, no es nada del otro mundo, pero tiene su gracia. Contando con que habrá una gran corriente de simpatía hacia Dana, por ser una trans que está muy bien y por el factor nostalgia, tiene ciertas opciones. Aunque yo habría mandado este otro tema, la verdad: está mucho mejor, y el vídeo no digamos.

En Hungría habrá buen material zorril por las calles, pero su representante de este año, Kati Wolf, es totalmente mediocre tanto en el aspecto físico como en el musical. Bueno, la canción es mejor que la española (se da por descontado), pero eso no quiere decir que vaya a lograr nada reseñable. A falta de ver la coreografía, lo tendrá muy difícil para entrar en la final.

Los franceses suelen enviar a representantes muy raros, que además casi siempre cantan en francés, lo que les resta posibilidades. Este año van un pasito más allá, y su representante cantará nada menos que en corso. El tipo es una especie de tenor guaperas llamado Amaury Vassili, y la diferencia con otras ediciones es que la canción, un himno lírico llamado Sognu, de hecho está bastante bien. En el espectacular escenario del Eurovision Song Contest puede quedar muy apañada. Lo que no me convence es esto del corso, que me parece una especie de italiano guarrindongo. Mi opinión es la misma que si nosotros mandáramos una canción en catalán o en gallego, me parecería una paletada.

En Croacia tenían que elegir entre dos opciones: una especie de Paquirrín barbudo o una semijamona rubia acompañada de bailarinas. Evidentemente, se impuso el sentido común y ganó la rubia, de nombre Daria Kinzer. La canción es bastante pachanguera (la del gordo ni me he molestado en escucharla), y lo único que llama la atención es su nombre, “Break a leg”. Rómpetela tú, no te jode.

Portugal, que el año pasado envió a una chavala muy apañada con una balada tipo Disney, presenta esta vez a unos representantes realmente originales: una especie de Village People mixtos bajo el nombre “Homens da luita”. Su canción se llama A luita é alegría, y reivindica algo, no sé muy bien qué, parece alguna mierda de izquierdas. De hecho, la organización del festival puso sus reservas al tema, y hubo una reunión para decidir si se les dejaba participar, ya que las reglas prohiben mensajes políticos en las canciones. Darán colorido, aunque la canción no tiene excesivo mérito, y encima son rojetes.

Armenia suele mandar pibones importantes, así que siempre es un país a seguir. El caso de este año ha sido curioso: primero escogieron a la representante, una tal Emmy (nombre tradicional armenio, supongo) y luego la hicieron cantar cuatro temas, de entre los cuales jurado y televidentes escogieron el ganador. Finalmente se quedaron con este Boom Boom, canción en la que destaca su complejo estribillo: “Boom, boom, chaka chaka”. Supongo que las otras tres no debían ser gran cosa. La chica tan sólo es mona , y la canción mediocre, así que me extrañaría que llegara a la final.

Rusia siempre queda en los puestos de arriba aquello de las afinidades nacionales (en la población europea hay un alto porcentaje de enia eslava), así que hay que tenerlos en cuenta por naces. Siguiendo con su tendencia reciente de mandar maromos, este año los representa un tal Alexey Vorobyov, con el temita Get you. Dicen que lo ha parido el compositor habitual de Lady Gaga, lo cual no quita para que sea una canción bastante floja (o precisamente por eso lo sea). Muy mal Rusia, para el año que viene queremos una rubia de 1’85 con un tema ultracañero. De todos modos, puede ser Top 10 con cierta facilidad.

La cancioncita española -ay- se entitula Que me quiten lo bailao, y está interpretada por una tal Lucía Pérez. A pesar de sus guitarreos iniciales, es sosa desde el principio. Muy uniforme y repetitiva, es casi imposible distinguir el cuerpo principal del estribillo, lo que la convierte en un caballo de un solo truco, y no muy bueno. Lo único que rompe su monotnía es un “parachuru churu churu” en la parte dentral que es para abrirle la cabeza al compositor. Y lo peor es que la canción… ¡¡no le gusta ni a su intérprete!! Respecto a la coreografía, España comete siempre el mismo error: llevar una cosa absolutamente anticuada, tipo programa de José Luis Moreno, con cuatro niños y niñas monas revoloteando alrededor del artista sin ningún tipo de originalidad ni sorpresa. Se creen que aún estamos en 1987. Físicamente, la chica es anodina y se mueve con poquísima gracia. El uso de vulgarismos como “disfrutao” y “bailao” ponen el remate final del asunto. Pero venga, como la habrán «votao» todos los de su pueblo, la mandamos a Eurovisión. Lástima que entremos en la final directamente; espero que quede entre las cinco últimas (tampoco es que nos falte costumbre).


Nina, de Serbia. ¿Ganadora con la magia de Caroban?

Llegamos a uno de los platos fuertes: la representante polaca, Magdalena Tul, es una morena de rompe y rasga absolutamente devorable, que se presenta con el tema Jestem. Por si estaba poco buena, le han puesto detrás a unas cuantas para hacerle la coreografía que lo están igual o más. Eso es lo que yo llamo no dejar cabos sueltos. También hay por ahí tres maromos, pero bah. La canción tan sólo es competente, pese a lo cual debería entrar en la final fácilmente, e incluso quedar en un buen puesto.

Noruega ha mandado a una representante perteneciente a su minoría negra, una tal Stella Mwangi, a la que describiría como la hija bastarda de Diana Ross y Boney M. Decir que su canción -titulada Haba Haba– y su estética son horteras es quedarse muy corto, y además no pegan nada con la idiosincrasia noruega. Esta canción parece más que la hubiera presentado Zimbaue o algún sitio así, y es sólo apta para sonar en coches de choque. La tía incluso está buena, pero teniendo en cuenta que Noruega ganó hace sólo dos años con el temazo de Alexander Rybak, debería darles vergüenza presentar esto, coño.

Turquía se presenta con unos rockeros blandengues, un pecado capital, sobre todo tras la meritoria participación del año pasado con el grupo Manga. El destino normal de estos tales Yüksek Sadakat sería su fulminación inapalable, pero quizá los votos provenientes de Alemania los lleven a la final. Espero que no.

Albania manda una tía y una canción rara de cojones, Aurela Gaçe con Feel The Passion. Lo que más se recordará de ella seguramente sean los pelos. Hombre, la canción es original y eso, pero no sé si bastará para pasar a la final, sobre todo tratándose de un país tan marginal. Se agradece el intento de hacer algo distinto, en todo caso.

Serbia envía una representante a tener muy en cuenta: Nina (¡no la española!), con el tema Caroban. La chavala está bastante bien (con un aire a María Adánez pero con voz de soul), y se presenta con una buena canción y una estética muy conseguida, deudora de la televisión de los 60. Especial atención al bailecito de las chavalas de los coros y a los dos fulanos que tocan los instrumentos. Es la canción que más me convence de las que he oído, a ver qué tal le sale en directo. Hay una versión en inglés que está bien y que puede aumentar sus posibilidades.

Suiza presenta a una tal Anna Rossinelli a dar el coñazo durante tres minutos, tras lo cual espero sea piadosamente eliminada.

Georgia, ese país conocido por tener guerras con Rusia, envía a Eldine, que no sé si es una tía o un grupo. La canción y el estilismo de la chica tienen cierto mérito, pero si los eliminan no creo que se derramen demasiadas lágrimas.

Ucrania: Lo mínimo que le pedimos siempre es que manden a un bombonazo, pero este año nos decepcionan con una semi-maciza llamada Mika Newton (apellido tradicional ucraniano) y el tema Angel, que has olvidado incluso antes de que termine. Podría haber sido perfectamente la canción española.

Irlanda se presenta como alternativa a las gemelas eslovacas, mandando a su propia pareja de hermanos idénticos, con la diferencia de que estos son tíos y maricones. Aunque tienen cierta originalidad, este dúo llamado Jedward es en general tan horrendo que espero que se queden en la semifinal para  evitar tener que soportarlos dos veces. Otra alternativa es que los fusilen en la frontera.

Conclusiones: Una edición con un nivel musical bastante inferior a la de los últimos años, con pocos temas que valgan algo. El francesito puede quedar arriba, y la serbia Nina debería ser de las primeras aunque sea por incomparecencia de los rivales. De todos modos, una edición bastante imprevisible en cuanto al ranking, a excepción de Rusia, que siempre acaba de los primeros. He dejado fuera deliberadamente a algunos participantes como los ingleses o los griegos, por aburridos. En cuanto a jamonas, lo dicho: las eslovacas (aunque son un poco bluff), Dana Internésional, Lena (pero está repe) y muy especialmente la polaca. Esperemos que los temas luzcan más en el siempre vistoso espectáculo en directo, y que España quede última, a ver si mandamos a un músico de verdad como Guille Milkiway y tenemos por fin alguna opción.
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España en Eurovisión: Razones de un fracaso

En el espectáculo televisivo más interesante de la primavera, el festival de Eurovisión, España resultó nuevamente humillada, penúltima con un solo voto de diferencia, por encima de los infortunados Waldo’s People de Finlandia. Muchos de mis fieles lectores dirán: «¿Pero Eurovisión no es la mayor MIERDA catódica (o plasmática) que pueda uno echarse a la cara?» No. Solía serlo, solía serlo. Desde mediados de los 80 a fin de siglo vivió una decadencia espectacular, siendo una especie de compendio de lo peor de la canción ligera europea. El espectáculo era soso y hortera, y yo censuraba duramente a cualquiera que perdiese preciosas horas de su vida con tan degradante pasatiempo. Por aquella época enviábamos a gente como el muy gay David Civera, y lo peor era que los demás países enviaban a gente parecida.

Pero hete aquí que con el nuevo milenio el ex-bloque soviético entra en Eurovisión. Ansiosos de coger el tren de la historia que habían perdido tantas veces, para ellos el festival era algo poco menos que mítico, que seguramente sólo habían podido ver clandestinamente, y que en esta nueva era les permitía entrar en el selecto club europeo como uno más. Estas naciones estaban ansiosas por llamar la atención, y vaya si lo hicieron: revolucionaron el vetusto festival mandando números trabajadísimos, espectaculares, y sobre todo aprovechando la mejor baza de la que disponían: su ilimitado caudal de belleza humana.

Con su falta de complejos, los recién llegados desconcertaron a los países veteranos: de repente aquello se había llenado de mozas espectaculares que despreciaban las baladas mariconas, presentando temas discotequeros ultrabailables o cualquier otra cosa que rompiera moldes. ¡Inaceptable! ¿O no? Resulta que a las audiencias les encantó, y el ente Eurovisión decidió seguir el juego, montando un evento cada año más exuberante. La victoria del conjunto finlandés de Black Metal Lordi en una de las últimas ediciones despejaba cualquier duda: había nacido un festival totalmente nuevo. Actualmente es un espectáculo de primera magnitud, joven, popular y entretenidísimo. El presupuesto gastado en las galas es enorme, y estas se celebran sobre escenarios tecnológicos ultramodernos que dejan en evidencia a los de cualquier superestrella del rock. Los paneles de Alta Definición usados en la última edición debieron costar una cantidad obscena de euros.


La azerbaiyana, casi nada.

La Eurovisión actual es ante todo un festival de la belleza europea, y los organizadores lo reconocen implícitamente sin tapujos: en general, para salir en pantalla es necesario un físico de modelo, ya seas participante, presentador o simplemente el que da los puntos de cada país. Las naciones con más solera en el festival se han dado cuenta en pocos años de la superioridad genética del bloque del Este, y por ello se esmeran por enviar lo más guapo y lustroso de sus establos. Pero España no, España no se ha enterado: sigue participando en el concurso como si aún estuviéramos en 1995. Aquí Eurovisión estaba absolutamente muerta hasta que TVE se sacó de la chistera Operación Triunfo, maniobra muy habilidosa para captar el interés de la audiencia local y vender discos infames, pero no para GANAR el festival. La prueba más obvia es que en la primera edición de OT mandamos a la gorda de Rosa López, quien pese a llevar una canción bastante aceptable no tuvo nada que hacer con los bellezones que ya habían conquistado el ESC (Eurovision Song Contest, como lo llama la tribu internetera).

Y así hemos seguido año tras año, con Operaciones Triunfo y sin ellas, mandando lo de siempre: cantarines semipopulares de físico mediocre y, sobre todo, con canciones horrendas, concebidas para cubrir el expediente. El ejemplo paradigmático llegó al año siguiente de la López, con la tal Beth y su aburridísma «Dime». Las Ketchup, que tuvieron un hit perfecto para Eurovisión con el Aserejé, se presentaron con la incalificable «Bloody Mary». Francamente, la vez que estuvimos más cerca de entender el nuevo espíritu fue con el Chiqui Chiqui; al menos contribuimos algo al espectáculo. Sin embargo, no entendimos que Chiquilicuatre sería sólo un friki más de entre tantos de la nueva hornada, no lo bastante distinguible como para optar a algo importante.

Lo de Soraya, o Soyaya , era la crónica de una muerte anunciada. ¿Por qué mandó TVE a esta muchacha? ¿Era la mejor cantante, interpretaba el mejor número posible? No, era la favorita del público, del muy cateto y alienado público español. Después de cada Festival llegan las lamentaciones, y unos debates profundamente hipócritas sobre la causa del fracaso: Al terminar la última edición, los de TVE tenían unas caras larguísimas: «Ha sido injusto…» «No entiendo cómo hemos quedado tan mal…» ¡Incluso el bueno de Uribarri decía que había que protestar enérgicamente! Ni protestas ni hostias: El voto es absolutamente libre y la canción de España era pura mierda. Ésa y no otra fue la causa de la desastrosa clasificación. De hecho, el propio Uribarri reconoció días después este extremo, calificando el tema de Soraya de «cancioncilla».

Para ayudarles a corregir esta lamentable situación, voy a darle a TVE  unos consejitos para el éxito: Si queremos ganar hace falta belleza, belleza y belleza. No, no vale una semimaciza como Soyaya, hay que llevar a un auténtico pibón, de los que hacen girar cabezas por las calles, e incluso llevar más de una. Si es un participante masculino, que también lleve pibones de acompañantes. Ahí están los ejemplos este año de Estonia e Islandia, canciones sólo aceptables pero interpretadas por mujeres bellísimas que captaron inmediatamente la atención del público. Azerbaiyán llevó una canción normalilla, pero la componente femenina del dúo era una auténtica diosa morena. Resultado: Islandia quedó segunda y Azerbaiyán tercera. Las tres bellezas presentadas por Turquía quedaron muy arriba también.

Y la canción, por Dios, la canción tiene que ser buena. Además tiene que entrar en la cabeza a la primera. La mayoría del público y los jurados van a oir las canciones sólo dos o tres veces, o incluso sólo una: por ello han de tener un ritmo contagioso y ser inmediatamente tarareables o bailables. Ejemplo perfecto fue la canción de Noruega, interpretada por Alexander Rybak, que destrozó el récord histórico de puntos, añadiéndole un chaval guapo parecido a Zac Efron y dos mozas de escotes generosos. Si además rematas el número un «gimmick» como tocar el violín en escena, tienes el conjunto completo. Y por supuesto está el detalle de inteligencia diabólica de escoger a un chaval de origen eslavo, bielorruso concretamente, lo que arrastraba el inmenso granero de votos de esa zona.


Ani Lorak, insuperable.

Para mí la canción paradigmática de Eurovisión es el Shady Lady de la ucraniana Ani Lorak, injustísima perdedora el año pasado: canción cañera y pegadiza, interpretada por una mujer perfecta y con una coreografía extraordinaria. Tan sólo el gran número de países afines a Rusia decantó la victoria para esta nación en detrimento de Ucrania. Resulta muy raro que Mónica Naranjo no haya ido nunca a Eurovisión (creo), porque es el tipo de cantante con posibilidades de éxito en este concurso. TVE tiene que buscar alguien de su tipo, pero muy jovencita, de veintipocos años, y si posee ancestros eslavos mucho mejor. ¿No tenemos alguna bella muchacha inmigrante del Este europeo que quiera triunfar en la canción? Ante todo, se tiene que hacer una preselección y no someter a votación popular cualquier cosa: sólo debe pasar el primer filtro gente MUY GUAPA y canciones claramente ganadoras, y a partir de ahí que voten los gañanes del público.

No puede ser tan difícil encontrar un buen compositor y coreógrafo. Gran Bretaña, harta de humillaciones, este año escogió a Andrew-Fucking-Lloyd Webber como compositor para su canción, y no sólo eso, le debieron pagar una morterada para interpretar él mismo la melodía al piano en escena, mientras una mulatita guapísima cantaba. Este señor es nada menos que caballero del Imperio, más o menos como si nosotros mandáramos a Plácido Domingo. Los ingleses se lo curraron (aunque creo que Webber compuso con el piloto automático), y mira por dónde lograron puntuaciones muy altas. Los tiempos de Salomé, Massiel y Betty Misiego quedaron atrás. Nuestra próxima ganadora tendrá curvas de escándalo y será rubia como una valquiria. ¿Dónde estás, Natasha?
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