Eurovisión: la gran final


Ejem.

Eurovisión: La gran final (21:00, TVE HD)

Tras las dos semis, el concurso alcanza su clímax con la final de esta noche, en la que entrarán los “Big Five” -los seis países clasificados de oficio por poner pasta- más el ganador del año pasado. Veamos sus aportaciones:

1. Reino Unido. Engelbert Humperdinck Canción: Love Will Set You Free. Categoría: Vieja Gloria. Arnold Dorsey es un inglés rancio de los buenos, nacido hace 76 años nada menos que en La India, hijo de un oficial del ejército imperial. Cuando se cambió el nombre para dedicarse a la canción pensó que, ya puesto, para qué iba a escoger algo sencillo, y se puso Engelbert Humperdinck. Bajo este nome de guerre alcanzó en tiempos de nuestros padres y abuelos éxitos notables como Release Me y Spanish Eyes, siendo una especie de alternativa británica a Frank Sinatra. El Reino Unido lo envía a Eurovisión en un nuevo intento de ganar con un peso pesado, pero su balada carece totalmente de la entidad necesaria. Esperemos que al menos no quede muy baja para no humillar al vejete.

2. Francia. Anggun. Canción: Echo (You And I). Categoría: Pibonaco con tema bailable. En realidad la Anggun ésta es indonesia, aunque se nacionalizó francesa hace 15 años. Su principal característica es que, pese a tener 38 tacos (es de mi quinta) está no buena, sino lo siguiente. El vídeo de la canción es de lo más curioso, mostrando una especie de fábrica de soldaditos perfectos donde ella es la jefa y se los folla a todos (o así lo interpreto yo). La cancioncita no está mal, y combinada con el cuerpo serrano de Anggun incluso puede ganar a la pedorra de Suecia. Este tema sale justo después del de la chipriota, así que si queréis sacaros la chorra ése es el momento.

3. Italia. Nina Zilli. Canción: L’Amore È Femmina (Out Of Love). Categoría: Tía con voz. La zorrita italiana es una especie de Amy Winhouse sin drojas (supongo), no desagradable a la vista. Su tema puede catalogarse de soul pop (?), y se deja escuchar sin mayor sobresalto. Imagino que saldrá con un grupo de zorritos, y si hacen una coreografía homologable el número puede quedar bien. De todos modos, sus opciones son escasas.

4. Azerbaiyán. Sabina Babayeva. Canción: When The Music Dies. Categoría: Jamona atorrante. La sorpresiva victoria de Azerbaiyán el año pasado significa que, aunque pasen a la final de forma seguramente injusta, sólo tendremos este temita una vez. La srta. Babayeva confirma que en Azerbayán hay algunas chavalas de muy buen ver, pero dan ganas de cambiar el reglamento para vetar definitivamente estas baladas petardas.

5. España. Pastora Soler. Canción: Quédate conmigo. Categoría: MILF con canción ligera. Hay mucha polémica sobre el físico de Pastora Soler (Pilar Sánchez para los amigos), especialmente por su boca. Sin embargo, yo la he visto en reportajes de cuerpo entero y os aseguro que es una MILF en toda regla, a la que se le puede sacar mucho partido con el vestuario adecuado. He leído alguna opinión muy voluntarista, diciendo que llevamos un temazo incluso con opciones de ganar. La realidad es que otros años hemos ido con pseudocanciones infames, y éste con una homologable, pero para ganar tendríamos que vivir en un universo alternativo. No obstante, Pastora cae bien, y hasta ha tenido las narices de confesar que en TVE le han pedido que no gane.

6. Alemania. Roman Lob. Canción: Standing Still. Categoría: niñato. Tras mandar dos años seguidos a Lena Meyer y ganar el primero de ellos, Alemania prueba ahora con una especie de versión masculina, defendiendo una canción anodina que no podría ganar ni aunque se drogara a todo el jurado a y a millones de Eurofans. Para eso haber mandado otra vez a Lena, que ahora se ha vuelto rubia y casi no se notaría.

Pues eso es lo que hay. Eliminadas las dos mejores canciones (San Marino y Georgia), voy con la francesa, que está mil veces más buena que la sueca y tiene una canción ligeramente mejor (de las viejas rusas mejor no hablar). De todos modos, en Eurovisión desde hace mucho tiempo lo de menos es el resultado; igual cuando empiecen a juntar varios micropaíses en un solo bloque de votos volvemos a ver votaciones medio serias. Por cierto, el otro día oí a una en Libertad Digital TV quejarse de que Azerbaiyán era una dictadura islámica y que los periodistas desplazados a Bakú no habían defendido a sus colegas encarcelados por cuestionar el régimen. También criticaba la elección de los presentadores, “puestos a dedo por el gobierno”.

Mi postura es ésta: los periodistas presos que se jodan. Eurovisión es sagrada, y ya habrá tiempo de criticar al anfitrión cuando acabe el festival. Y los presentadores están muy bien escogidos, sobre todo la morena bajita, que está para darle lo suyo y lo de su prima, que al fin y al cabo es lo que cuenta.
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